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Nº 037 25 de septiembre de 2026 Una historia de coches cada día

Autosetto

Barcelona, 1951

El camión que soñaba con ganar a Ferrari

Una fábrica de camiones, un ingeniero con suelas de goma y el coche de serie más rápido de su tiempo. La historia imposible del Pegaso Z-102.

Pegaso Z-102 Berlinetta de 1952, roja y amarilla, con el dorsal 54, expuesto en un jardín1
Foto: Calreyn88 · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

En la Barcelona gris de los años cincuenta, en la vieja fábrica de Hispano-Suiza de La Sagrera, la empresa estatal ENASA hacía camiones. Camiones y autobuses, que era lo que España necesitaba. Y, sin embargo, de esos mismos talleres salió uno de los deportivos más sofisticados de su época.

El culpable fue Wifredo Ricart, un ingeniero barcelonés que había pasado ocho años en Alfa Romeo, en Milán. Allí coincidió con un tal Enzo Ferrari, que entonces dirigía el equipo de carreras de la marca. No se soportaban. Ferrari se marchó de Alfa en 1939 y siempre culpó a Ricart. Años después, en sus memorias, se burló de sus chaquetas de mangas larguísimas y de sus zapatos de suela de goma gruesa. Según Ferrari, Ricart se lo explicó muy serio: el cerebro de un gran ingeniero no debe sufrir los baches del suelo.

De vuelta en España, Ricart convenció a ENASA de que un deportivo daría prestigio a la marca y formaría a sus técnicos. El Z-102 fue un escaparate de todo lo que sabía: un V8 de aluminio con dos árboles de levas por bancada, cambio de cinco marchas pegado al eje trasero y un chasis hecho casi a mano. Las carrocerías se encargaron a Touring en Milán y a Saoutchik en París, entre otros. Ninguno salió igual que otro.

El 25 de septiembre de 1953, en la autopista belga de Jabbeke, Celso Fernández puso un Z-102 a 243 km/h de media y le quitó el récord al Jaguar XK120. Durante un tiempo, el coche más rápido de serie del mundo llevaba un caballo alado español en el morro.

No fue negocio. Entre 1951 y 1958 se fabricaron unos ochenta y cuatro. Hoy aparecen en los concursos de elegancia y en subastas, y cada uno es distinto.