Saltar al contenido

Nº 037 25 de septiembre de 2026 Una historia de coches cada día

Autosetto

Múnich, 1955

La nevera con ruedas que salvó a BMW

La diseñaron dos ingenieros de aviones para un fabricante de frigoríficos. Tenía una sola puerta, en el morro. Y mantuvo a BMW con vida hasta que alguien la rescató.

BMW Isetta 300 roja y blanca vista de frente, con su única puerta en el morro, en un prado de Bad Wörishofen5
Foto: Lothar Spurzem · CC BY-SA 2.0 DE · Wikimedia Commons

En el Salón de Turín de 1953, un fabricante de neveras de Bresso, a las afueras de Milán, presentó un coche. La empresa se llamaba Iso, hacía frigoríficos Isothermos y, desde la guerra, también motocicletas y motocarros. Su dueño, Renzo Rivolta, quería algo a medio camino entre una moto y un coche, y se lo encargó a dos ingenieros aeronáuticos, Ermenegildo Preti y Pierluigi Raggi. Salió un huevo con ruedas de dos metros y cuarto, motor de moto de 236 centímetros cúbicos y una sola puerta: todo el frontal, que se abría como la de una nevera y se llevaba consigo el volante y el salpicadero.

En Italia se vendió poco. Pero en Múnich había una fábrica desesperada. BMW había salido de la guerra sin su fábrica de coches, que quedó en Eisenach, al otro lado del telón, y vivía de las motos y de un sedán grande y carísimo, el 501, que perdía dinero en cada unidad. Necesitaba algo barato que vender por miles. Compró la licencia a Rivolta, cambió el motor de dos tiempos por el monocilíndrico de cuatro tiempos de su moto R25, de 247 centímetros cúbicos y 12 caballos, y en abril de 1955 puso a la venta la BMW Isetta 250.

Costaba 2.580 marcos, un tercio menos que un Escarabajo, y gastaba tres litros a los cien. La cilindrada no era casual: con 247 centímetros cúbicos se podía conducir con el carné de las motos ligeras. El techo de lona tampoco era un lujo: era la salida de emergencia por si un golpe de frente bloqueaba la única puerta. BMW la llamó Motocoupé y los alemanes, Knutschkugel, la bola de los besos, porque dentro no había manera de no ir pegados.

BMW vendió 161.728 Isettas entre 1955 y 1962, el coche monocilíndrico más vendido de la historia. Las neveras con ruedas mantuvieron la fábrica abierta hasta que, en diciembre de 1959, Daimler-Benz estuvo a punto de quedarse con la empresa y el industrial Herbert Quandt la rescató en la junta de accionistas. Dos años después llegaba el BMW 1500 y, con él, la BMW que conocemos.

La Isetta también se fabricó bajo licencia en Francia, en Brasil, en Inglaterra con tres ruedas y en Barcelona, donde Iso España la montó durante unos años en los cincuenta.