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Nº 037 25 de septiembre de 2026 Una historia de coches cada día

Autosetto

Barcelona, 1957

El coche que puso a España sobre ruedas

Costaba 65.000 pesetas, cabían cuatro apretados y había que esperar años para tenerlo. El SEAT 600 sacó a un país entero de casa.

SEAT 600 verde de la primera serie, con las puertas de bisagras traseras, expuesto en la Techno Classica de Essen en 20184
Foto: Matti Blume · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

El 27 de junio de 1957 salió de la fábrica de la Zona Franca de Barcelona el primer SEAT 600. Era un Fiat con otro escudo: SEAT, la Sociedad Española de Automóviles de Turismo, se había creado en 1950 con dinero del Estado, de los bancos y de Fiat, y fabricaba bajo licencia lo que se diseñaba en Turín. El 600 lo había dibujado Dante Giacosa, el mismo ingeniero del Topolino y, poco después, del Fiat 500.

Medía tres metros y medio, llevaba el motor detrás, cuatro cilindros y 633 centímetros cúbicos, y las puertas se abrían al revés, con las bisagras en la parte de atrás. Corría a 95 por hora si el viento ayudaba. Costaba 65.000 pesetas, casi dos años de sueldo de un obrero. Y aun así no había para todos: la lista de espera llegó a durar años, y tener un 600 adjudicado era un pequeño tesoro que se revendía con sobreprecio antes de estrenarlo.

Con el 600 España aprendió a irse a la playa. Cabían cuatro personas, un niño en cada rodilla, la sombrilla en la baca y la tortilla en el maletero, que estaba delante. Lo llamaron seiscientos, pelotilla, ombligo, porque todo el mundo tenía uno. Con él llegaron las primeras vacaciones en Benidorm, los primeros atascos de agosto y muchas familias que vieron el mar por primera vez.

Tuvo versiones D, E y L, ganó cilindrada hasta los 767 centímetros cúbicos y en 1970, por fin, las puertas se abrieron hacia delante. Carroceros catalanes lo convirtieron en descapotable y en furgoneta, y SEAT lo alargó con cuatro puertas y lo llamó 800. Sirvió de taxi, de coche de autoescuela y de primer coche de media España.

El 3 de agosto de 1973 salió el último de la cadena, con casi ochocientos mil fabricados. Los obreros de la Zona Franca le colgaron una pancarta: «Naciste príncipe y mueres rey».