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Nº 037 25 de septiembre de 2026 Una historia de coches cada día

Autosetto

Japón, 1997

Un motor dibujado en un tren

Ferdinand Piëch esbozó en un tren bala un motor de dieciocho cilindros. Acabó siendo un W16 de mil caballos y el coche que devolvió a Bugatti a la fama.

Bugatti Veyron 16.4 de 2008 en azul y plata, con el alerón trasero desplegado, en la concentración Caffeine & Carburetors de New Canaan (Connecticut) en 2021.7
Foto: Mr.choppers · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

En 1997 Ferdinand Piëch, nieto de Ferdinand Porsche y presidente de Volkswagen, viajaba en tren bala por Japón. Según contó él mismo, sacó un sobre y dibujó un motor que no existía: tres bancadas de seis cilindros unidas en forma de W, dieciocho cilindros en total. Al año siguiente, Volkswagen compró la marca Bugatti.

Piëch quería el coche de serie más potente y más rápido del mundo, y que además fuera cómodo para ir a la ópera. Las cifras que exigió parecían de broma: más de mil caballos y más de 400 km/h. Los prototipos cambiaron varias veces y el motor de dieciocho cilindros se sustituyó por uno de dieciséis, un W16 de ocho litros con cuatro turbos.

Resolverlo costó años. Para enfriar semejante motor el coche llevaba diez radiadores. A velocidad máxima tragaba cada minuto tanto aire como el que respira una persona en cuatro días. Y para alcanzarla había que girar una llave especial junto al asiento: el coche se agachaba y cambiaba su aerodinámica.

Se llamó Veyron por Pierre Veyron, piloto e ingeniero de Bugatti que ganó las 24 Horas de Le Mans de 1939 con Jean-Pierre Wimille. Salió en 2005 con 1.001 caballos. Ese año, en la pista de pruebas de Ehra-Lessien, los inspectores alemanes le midieron 408,47 km/h de media.

En 2010 la versión Super Sport llegó a 431,072 km/h y recuperó el récord de coche de serie más rápido. En la televisión británica, Top Gear lo eligió coche de la década.

Bugatti hizo 450 Veyron entre cupés y descapotables. Muchos analistas calcularon que Volkswagen perdía dinero con cada uno. Era el precio de un sueño dibujado en un sobre.