Gmünd, 1948
El primer Porsche nació en un aserradero
En un pueblo de los Alpes austríacos, con piezas de Volkswagen y carrocerías de aluminio batidas a mano, Ferry Porsche hizo el coche con el que soñaba.
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Al final de la guerra, la oficina de diseño de Ferdinand Porsche había huido de los bombardeos de Stuttgart a Gmünd, un pueblo de Carintia, en los Alpes austríacos, y se había instalado en un antiguo aserradero. Ferdinand, el hombre que había diseñado el Volkswagen, fue detenido por los franceses a finales de 1945 y pasó casi dos años preso. La empresa quedó en manos de su hijo, Ferry.
Ferry quería un deportivo. Lo explicó así: miró a su alrededor, no encontró el coche con el que soñaba y decidió construirlo. Partió de lo que había, las piezas del Volkswagen, y buscó lo que al Volkswagen le faltaba: poco peso y más potencia.
Erwin Komenda dibujó en abril de 1948 una carrocería de aluminio, baja y lisa, y en un mes estaba hecha. Era el 356/1, un descapotable de dos plazas con el motor de cuatro cilindros del Volkswagen, de 1.131 centímetros cúbicos y 40 caballos, colocado delante del eje trasero. El gobierno de Carintia lo matriculó el 8 de junio de 1948, con la placa K 45-286. Poco después ganó su clase en una carrera en Innsbruck.
Los coches de serie llevarían el motor detrás del eje, para abaratar y dejar sitio a dos asientos más. En Gmünd se hicieron a mano unos cincuenta, con carrocerías de aluminio. En 1950 la empresa volvió a Stuttgart, al barrio de Zuffenhausen, y el 356 pasó a hacerse en acero.
En 1951 Porsche fue la única marca alemana en las 24 Horas de Le Mans, y un 356 ganó su clase. Fue el principio de una costumbre.
Se fabricaron unos 76.000 hasta 1965, cuando el 911 ya estaba en la calle, y aproximadamente la mitad sobreviven. El 356/1, el primero, se conserva en el Museo Porsche de Stuttgart.