Petit-Clamart, 1962
El coche que salvó a De Gaulle
Ciento ochenta y siete balas, catorce impactos y un coche que siguió corriendo. La noche en que la suspensión de la Diosa entró en la historia de Francia.
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El 22 de agosto de 1962, poco antes de las ocho de la tarde, dos Citroën DS 19 salieron del Elíseo camino de la base aérea de Villacoublay. En el primero iban el general De Gaulle, presidente de la República, su mujer Yvonne, su yerno y el conductor, un gendarme llamado Francis Marroux.
En un cruce de Petit-Clamart, a las afueras de París, les esperaba un comando de la OAS, la organización que no perdonaba a De Gaulle la independencia de Argelia. Doce hombres, cuatro vehículos y armas automáticas. El jefe, el teniente coronel Jean Bastien-Thiry, dio la señal agitando un periódico.
Dispararon 187 balas. Catorce dieron en el coche presidencial, varias a la altura de la cabeza de los De Gaulle. Una furgoneta intentó cerrarles el paso. Marroux no frenó. Con neumáticos reventados por los disparos, el DS siguió adelante, sostenido por su suspensión hidroneumática, y llegó a la base. El presidente y su mujer salieron ilesos. Según se cuenta, el general se sacudió los cristales del abrigo y comentó que aquella gente disparaba fatal.
El DS se había presentado siete años antes, en el Salón de París de 1955. Lo dibujó el escultor Flaminio Bertoni, lo concibió el ingeniero aeronáutico André Lefèbvre y su suspensión, que mantenía la carrocería siempre a la misma altura aunque faltara una rueda, era obra de Paul Magès. En los primeros quince minutos del salón se firmaron 743 pedidos. Al final del primer día, doce mil. DS se pronuncia en francés igual que déesse: diosa.
Bastien-Thiry fue detenido semanas después, juzgado por un tribunal militar y fusilado en marzo de 1963. Fue la última persona ejecutada por fusilamiento en Francia. De Gaulle siguió viajando en DS.