Nueva York, 1999
De la lista de los feos al MoMA
Seis plazas en menos de cuatro metros, un escalón bajo el parabrisas y una cara que nadie olvida. Fiat se atrevió, y el Museo de Arte Moderno le dio la razón.
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En los ochenta y principios de los noventa, a Fiat se le reprochaba hacer coches correctos y grises. A mediados de los noventa decidió arriesgar, y el Multipla, dibujado por Roberto Giolito y presentado en el Salón de Fráncfort de 1997, fue su mayor apuesta.
El planteamiento era brillante. En menos de cuatro metros de largo, menos que muchos compactos, cabían seis personas en dos filas de tres. Para conseguirlo el coche era muy ancho y muy alto. Y para darle una cabina luminosa y buena visibilidad, el morro se partió en dos pisos: abajo, el frontal con los faros; arriba, bajo el parabrisas, un escalón con otro par de luces. Parecía un coche con otro coche encima.
La crítica se ensañó. Un periódico británico lo puso segundo en su lista de los cien coches más feos. Años después, los lectores de una web de coches lo votaron el más feo de todos los tiempos. Otro diario escribió que su exterior escondía un interior de verdad inteligente, y que era una pena que dieran ganas de ir andando.
Pero quien lo conducía lo entendía. En 1999, el Museo de Arte Moderno de Nueva York lo incluyó en su exposición Different Roads, dedicada a los automóviles del siglo que llegaba. La revista de Top Gear lo eligió coche del año en 2000 y coche familiar del año durante cuatro años seguidos.
En 2004 Fiat le hizo un lavado de cara y le puso un frontal convencional. Se siguió vendiendo, más tranquilo y menos recordado. Hoy los que se buscan son los primeros, los del escalón.