Ginebra, 1961
Toda la noche hasta Ginebra
El Jaguar causó tal revuelo en su presentación que hubo que traer otro desde Inglaterra por carretera, de noche y a toda prisa.
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El 15 de marzo de 1961 Jaguar presentó el E-Type en el Salón de Ginebra. Era largo, bajo, con un capó interminable, y costaba mucho menos que cualquier Ferrari o Aston Martin capaz de algo parecido. Jaguar anunciaba 150 millas por hora, unos 240 km/h.
La marca había llevado a Suiza un cupé para enseñarlo y dejar que la prensa lo probara. No bastaba: la cola de periodistas y clientes que querían conducirlo no se acababa. William Lyons, el fundador de Jaguar, llamó a la fábrica de Coventry y habló con su piloto de pruebas, Norman Dewis. Según contó el propio Dewis, la orden fue que lo dejara todo y trajera el descapotable. Dewis cogió el roadster de pruebas, matrícula 77 RW, y condujo toda la noche hasta Ginebra. Llegó a tiempo.
A esa historia se sumó una leyenda: que Enzo Ferrari, al verlo, dijo que era el coche más bonito jamás fabricado. Nunca se ha confirmado, pero la frase se ha repetido tanto que ya forma parte del coche.
La carrocería era obra de Malcolm Sayer, un ingeniero que venía de la aviación, había dado forma a los Jaguar que ganaron en Le Mans y trabajaba con cálculos de aerodinámica en lugar de dibujar a ojo. Debajo iba el seis cilindros XK de 3,8 litros de las carreras, frenos de disco en las cuatro ruedas y suspensión trasera independiente.
La velocidad anunciada tenía truco: los coches de las pruebas de prensa estaban muy afinados y llevaban neumáticos de carreras. Daba igual. En 1996 el Museo de Arte Moderno de Nueva York incorporó un E-Type descapotable azul a su colección permanente, entre muy pocos automóviles.