París, 1984
Nueve en el primer mes
Nació en Inglaterra para Talbot, lo rechazó Peugeot y lo acabó vendiendo Renault. En su primer mes encontró nueve compradores. Luego inventó una categoría.
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A finales de los setenta, un diseñador británico de Chrysler en Coventry, Fergus Pollock, tuvo una idea extraña: un coche familiar de una sola caja, con mucho sitio dentro. El proyecto pasó a Matra, la empresa francesa de misiles y coches de carreras, que lo desarrolló para Simca, la filial francesa de Chrysler. Se vendería como Talbot y sustituiría al Rancho en la fábrica de Matra.
En 1978 Chrysler vendió sus fábricas europeas a Peugeot. A PSA el proyecto le pareció demasiado caro y demasiado arriesgado, y lo devolvió. Matra lo llamó P23 y fue a enseñárselo a Renault. Renault dijo que sí.
El Espace salió en 1984. Tenía la carrocería de fibra de vidrio sobre un esqueleto de acero galvanizado, como los deportivos de Matra, y por dentro era otro mundo: asientos que giraban o se quitaban, un pequeño salón con ruedas. Se fabricaba en Romorantin, en la fábrica de Matra, que tuvo que dejar de hacer su deportivo Murena para hacerle sitio.
El público no entendió qué era aquello. Ni un coche ni una furgoneta. En el primer mes se entregaron nueve. Renault tardó dos años en recuperar la inversión y no despegó de verdad hasta el final de la década.
Pero cuando las familias lo probaron, ya no quisieron otra cosa. El Espace creó en Europa la moda del monovolumen, y casi todas las marcas acabaron teniendo uno. Peugeot, que lo había rechazado, sacó el suyo once años después.
Renault se permitió alguna broma con él: en 1995 presentó el Espace F1, una carrocería de Espace sobre un chasis de carbono con el motor V10 de un Williams de Fórmula 1 de 800 caballos.