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Nº 037 25 de septiembre de 2026 Una historia de coches cada día

Autosetto

Barcelona, 1984

El Golf que Volkswagen no quiso

SEAT se quedó sin Fiat y tuvo que hacer su primer coche sola. Lo dibujó Giugiaro a partir de un proyecto rechazado en Alemania y llevaba «System Porsche» en el motor.

SEAT Ibiza de primera generación 1.5 de tres puertas, en rojo, expuesto en el Salón del Automóvil de París de 2014.24
Foto: Thesupermat · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

A principios de los ochenta Fiat se fue de SEAT. Tras treinta años fabricando coches italianos bajo licencia, la marca española se quedaba sin socio, sin modelos propios y con pérdidas. Para sobrevivir necesitaba un coche nuevo, rápido, y no tenía dinero para empezar de cero.

Lo buscó fuera, en tres de los nombres más prestigiosos de Europa. La carrocería la dibujó Giorgetto Giugiaro, de Italdesign. Karmann, en Alemania, la preparó para fabricarla en serie. Y Porsche ayudó a desarrollar los motores y la caja de cambios.

Giugiaro tenía algo a mano. Había presentado a Volkswagen una propuesta para el segundo Golf, y Volkswagen la había rechazado. Aquel proyecto se reconvirtió en el coche que SEAT necesitaba. Para ahorrar aún más, se montó sobre la plataforma del SEAT Ronda, que a su vez venía del Fiat Ritmo. Por eso el Ibiza era muy amplio para su tamaño, y también pesado.

Los motores llevaban grabado en el bloque «System Porsche». Porsche había trabajado de verdad en ellos, pero el nombre no salía gratis: SEAT pagaba siete marcos por coche vendido para poder ponerlo. La publicidad lo resumía en una frase: diseño italiano y motor alemán.

Empezó a fabricarse en la Zona Franca de Barcelona el 27 de abril de 1984 y se presentó en el Salón de París ese año. Fue el primer coche de SEAT como fabricante independiente.

Salió bien. Hasta 1993 se vendieron 1.342.001 unidades de aquella primera generación. Volkswagen, que había rechazado el diseño, se hizo con SEAT a partir de 1986. Y el Ibiza sigue siendo el coche más vendido de la marca.