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Nº 037 25 de septiembre de 2026 Una historia de coches cada día

Autosetto

Nueva Delhi, 2008

El coche de cien mil rupias

Ratan Tata quiso bajar a las familias indias de las motos. Hizo el coche más barato del mundo, tuvo que mudar la fábrica a otro estado y descubrió que nadie quería el coche de los pobres.

Tata Nano de primera generación en color amarillo, expuesto en el Verkehrszentrum del Deutsches Museum de Múnich.22
Foto: High Contrast · CC BY 3.0 de · Wikimedia Commons

Ratan Tata, presidente del mayor grupo industrial de la India, contó muchas veces de dónde le vino la idea: de ver familias enteras, el padre, la madre y dos niños, apretadas en una moto bajo la lluvia. Quería darles algo más seguro a un precio que pudieran pagar. Se fijó una cifra: un lakh, cien mil rupias, unos 2.500 dólares de entonces.

El 10 de enero de 2008, en el Salón del Automóvil de Nueva Delhi, cumplió. El Tata Nano medía poco más de tres metros y llevaba detrás un motor bicilíndrico de 624 centímetros cúbicos. Cada rupia de ahorro estaba estudiada: un solo limpiaparabrisas, tres tuercas por rueda, lo justo y nada más. Su desarrollo dejó decenas de patentes.

La fábrica debía estar en Singur, en Bengala Occidental. El gobierno regional expropió casi mil acres de tierra de cultivo, muchos campesinos se negaron a irse y la protesta, encabezada por la líder de la oposición Mamata Banerjee, paralizó las obras. El 3 de octubre de 2008 Tata anunció que se marchaba. Cuatro días después eligió Sanand, en Gujarat, en la otra punta del país. Las entregas se retrasaron hasta 2009.

Luego vinieron problemas más difíciles de arreglar. Algunos Nano ardieron en los primeros meses. Y, sobre todo, el precio que había sido su gran argumento se volvió en su contra: nadie quería que le vieran en el coche más barato del mundo, el coche de quien no se podía permitir otro. Los indios que por fin tenían dinero para un coche querían uno que se notara.

Tata esperaba vender 250.000 al año. En sus mejores años no pasó de unos 70.000. En 2018, con apenas un coche fabricado en todo un mes, la producción terminó. Ratan Tata, que murió en 2024, reconoció que se habían desperdiciado oportunidades, pero nunca renegó de la idea.