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Nº 037 25 de septiembre de 2026 Una historia de coches cada día

Autosetto

Chicago, 1948

El coche del futuro que acabó en los tribunales

Un tercer faro que giraba con el volante, un motor de helicóptero y la seguridad como argumento. Preston Tucker hizo 51 coches antes de que lo hundiera un juicio que ganó.

Tucker 48 «Torpedo» de 1948 en verde (chasis n.º 1044) aparcado sobre el césped junto al agua en el Greenwich Concours d'Elegance de 2025.18
Foto: Mr.choppers · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Después de la Segunda Guerra Mundial los americanos querían coches nuevos, y los tres grandes de Detroit vendían los modelos de antes de la guerra con algún retoque. Preston Tucker, un vendedor que había trabajado en coches de carreras para Indianápolis, prometió otra cosa: el primer coche verdaderamente nuevo de la posguerra.

El Tucker 48 tenía el motor detrás, un tercer faro en el centro que giraba con la dirección para alumbrar las curvas, un parabrisas pensado para saltar hacia fuera en un choque, un salpicadero acolchado y un hueco bajo el tablero para que el acompañante se protegiera antes del impacto. La seguridad no era entonces un argumento de venta.

El motor fue una aventura. Tucker acabó comprando un seis cilindros bóxer de Air Cooled Motors pensado para un helicóptero, el Bell 47, y sus ingenieros lo transformaron, entre otras cosas para refrigerarlo por agua. Motor y cambio se desmontaban en minutos: la idea era prestar un motor al cliente mientras se revisaba el suyo.

Para fabricarlo alquiló una enorme planta en Chicago donde durante la guerra se habían hecho motores para bombarderos. Financió el proyecto vendiendo acciones y, antes de tener un coche que funcionara, derechos de concesionario y accesorios.

Eso le perdió. La comisión del mercado de valores lo investigó y la fiscalía lo acusó de fraude. La prensa se lanzó sobre él. En enero de 1950 un jurado lo absolvió de todos los cargos, pero la empresa ya había cerrado. Tucker sospechó siempre que detrás estaban los fabricantes de Detroit y un senador de Michigan.

Se llegaron a hacer 51 coches, contando el prototipo. La mayoría se conservan y son de los coches americanos más cotizados. En 1988 Francis Ford Coppola, propietario de un Tucker, llevó la historia al cine en Tucker, un hombre y su sueño.