Nueva York, 1966
Cinco millones de kilómetros con el mismo Volvo
Un profesor de ciencias compró un deportivo sueco para ir al trabajo y no lo cambió nunca. Cuando murió, llevaba más de cinco millones de kilómetros.
17
En junio de 1966, Irv Gordon, profesor de ciencias en un instituto de Nueva York, estaba harto. Había tenido dos Chevrolet Corvair nuevos y ninguno le había salido bueno. Entró en un concesionario de Volvo y se compró un P1800S rojo. Cada día hacía unos 200 kilómetros de ida y vuelta al trabajo.
El P1800 era una rareza en Volvo, la marca de los coches sensatos: un cupé bonito, con aire italiano. Volvo decía que era obra del diseñador italiano Pietro Frua, pero el autor real era un joven sueco que trabajaba en su estudio, Pelle Petterson, hijo de un consultor de la marca. Volvo no lo reconoció oficialmente hasta 2009. En la televisión lo conducía Roger Moore en El Santo.
Gordon no lo trataba como una joya, pero lo cuidaba con método: seguía el manual, cambiaba el aceite con regularidad y desde 1979 confiaba en el mismo mecánico. Viajaba con él a todas partes: los 49 estados continentales, Canadá, media Europa.
En 1998, con 1.690.000 millas, unos 2,7 millones de kilómetros, entró en el libro Guinness por el mayor kilometraje de un coche particular con su primer dueño. Siguió. Pasó los dos millones de millas en 2002 y los tres millones en 2013. El motor se reconstruyó dos veces en más de medio siglo.
Volvo, que al principio no le había hecho mucho caso, acabó convirtiéndolo en su embajador. Irv Gordon murió en noviembre de 2018. Un mes antes, el cuentakilómetros marcaba 3.260.257 millas: 5.246.875 kilómetros, más de ciento treinta vueltas a la Tierra. El coche volvió a Volvo.