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Nº 037 25 de septiembre de 2026 Una historia de coches cada día

Autosetto

Monza, 1988

El superdeportivo que nació en una sala de espera

Tres asientos, el conductor en medio, oro en el vano motor y el récord de velocidad de los coches de serie. Todo empezó esperando un avión.

McLaren F1 de calle de 1997 en color plata, visto de tres cuartos delantero sobre una plataforma de exposición en el Goodwood Festival of Speed de 2025.32
Foto: MrWalkr · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

En septiembre de 1988, después del Gran Premio de Italia, Gordon Murray esperaba en el aeropuerto un vuelo de vuelta a Inglaterra. Era el director técnico de McLaren en Fórmula 1, el año en que Senna y Prost ganaron quince de las dieciséis carreras. Con él esperaban los jefes del equipo. Murray llevaba desde joven con una idea en la cabeza: un deportivo de tres plazas con el conductor sentado en el centro. Allí, en la sala de espera, la explicó. Salieron de Italia con un proyecto.

El McLaren F1 fue la obsesión de un ingeniero por el peso. Fue el primer coche de calle con un monocasco de fibra de carbono, y usaba titanio, kevlar y magnesio. Murray quería un motor grande, atmosférico, sin turbo, y BMW se lo hizo: un V12 de 6,1 litros y 627 caballos diseñado por Paul Rosche. Tanto calor junto al carbono era un problema, así que el vano motor se forró de lámina de oro, que refleja el calor como pocos materiales. Unos dieciséis gramos por coche.

No llevaba radio, porque a Murray no le parecía necesaria, pero sí un buen aire acondicionado. La referencia para eso, y para mucho más, fue un coche japonés: Murray tenía un Honda NSX y contó que, al conducirlo, se le borraron de la cabeza todos los Ferrari y Porsche que usaba como modelo.

El 31 de marzo de 1998, en la pista de pruebas de Volkswagen en Ehra-Lessien, Andy Wallace llevó un prototipo a 386,4 km/h de media, con el limitador de revoluciones retocado. Fue durante años el coche de serie más rápido del mundo. Una versión de carreras que Murray no había previsto ganó las 24 Horas de Le Mans de 1995 a la primera.

Se hicieron 106, de ellos 64 de calle. Los tuvieron Rowan Atkinson, George Harrison y el propio Elon Musk. Hoy cambian de manos por cifras que ninguno de sus primeros dueños habría imaginado.